¿Qué es un Bono?



Un bono es un activo financiero que consiste en una emisión de deuda por parte de un país o gran empresa en búsqueda de financiación. Es decir, el país o empresa necesita dinero (para algún proyecto futuro o por problemas de liquidez) y acude a los mercados financieros para que los inversores interesados les presten ese dinero a cambio de un interés. Aunque el término general es bono, también se llaman deuda pública (si lo emite un país) o deuda corporativa (si lo emite una empresa).

Lo característico de los bonos es que al final del período el inversor va a recibir una cantidad concreta de dinero, con independencia de la inflación. Es decir, el que emite el bono (el país o empresa que busca financiación) se compromete a devolver un valor nominal: es una deuda dinero y no una deuda valor, es la cifra que aparecía en el papel impreso cuando no existían los brokers online. Durante la duración del bono (desde un año hasta diez o más años) el inversor recibe un interés (que puede ser mensual, anual, trimestral...) y al final el inversor devuelve la cantidad de dinero que se estipuló. Normalmente este valor nominal que se recupera al final son 1.000 unidades monetarias.

Por ejemplo, un inversor compra deuda corporativa (bono) de una empresa. Compra un solo bono por un valor de 1.000 $, con una madurez (duración hasta el reembolso) de 10 años, y le ofrecen un interés (o cupón, que es como se llaman los intereses del bono) del 5% anual. Por tanto, cada año le van a dar un interés de 50 $, y al final del último año le devuelven los 1.000 $, con independencia de si valen 1.000 $ o no, ya que el bono devuelve un valor nominal, no tiene en cuenta la inflación. 

 
Durante la duración del bono el inversor no puede recuperar su dinero de a quien se lo ha dado, pero sí puede ir al mercado secundario y venderselo a otros inversores si las características del mercado le resultan favorables. El riesgo del emisor o su necesidad de financiación pueden haber cambiado.

Un tipo especial de bono es el bono cupón cero, que en vez de comparse y venderse por el valor nominal y pagar cupón mientras tanto, se vende por un precio inferior al valor nominal y no paga cupón. Por ejemplo, el inversor compra un bono cupón cero con un valor nominal de 1.000 $ por 800 $ con una duración de un año. Esto quiere decir que no va a recibir pagos periódicos en concepto de interés o cupón, pero al cabo de un año va a vender su bono por 1.000 $, obteniendo 200 $ de ganancia.

Otro tipo de bono bastante popular es el bono convertible, que funciona como un bono normal con la particularidad de que llegado el vencimiento existe la posibilidad de convertirlo en acciones. En lugar de recuperar el valor nominal en dinero, existe la opción de recuperarlo en acciones de la empresa emisora del bono. Un bono basura es aquel que tiene grandes riesgos de impago (es un bono de especulación y no de inversión) pero que ofrece altos cupones o intereses. Los bonos amortizables amortizan el valor nominal durante su duración, el inversor recibe interés y amortización del capital en vez de interés y valor nominal llegado el vencimiento. Se pueden pactar muchas más cláusulas y condiciones en la inversión en bonos.

Para evaluar el riesgo del bono o las probabilidades de que llegada la madurez le devuelvan su valor nominal (el impago se llama default), el inversor puede consultar las cuentas anuales de la empresa o las calificaciones de las agencias de rating. Tanto la empresa como el país son susceptibles de impagar sus deudas, pero generalmente el país es más seguro. El inversor tiene que tener en cuenta las circunstancias políticas del país, situación financiera de la empresa, divisa en la que se opera el bono, y muchas más variables para formarse una opinión sobre la rentabilidad del bono.